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6. EL CONGRESO, LOS DEBATES SOBRE LAS FORMAS DE GOBIERNO

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Un recorrido sobre las ideas en pugna, procesos sociales y las incertidumbres de la época. ¿Sería posible declarar la independencia?

El Congreso de Tucumán: entre la guerra y la deliberación

“¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia!”, exclamaba San Martín al diputado por Mendoza, Godoy Cruz, en una célebre carta fechada el 12 de abril de 1816. Y agregaba que si no se declaraba la independencia: “el congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo éste la soberanía es una usurpación que se hace al que se cree verdadero, es decir, a Fernandito.”

La declaración de la independencia surgía, en primer lugar, como un imperativo para inscribir la guerra en un nuevo escenario internacional legítimo en el marco del derecho de gentes.  En ese contexto resultaría más factible conseguir apoyo exterior para frenar la amenaza española al Río de la Plata. En segundo lugar, la emancipación bajo la expresión “independencia absoluta” ya se manifestaba en el debate público, en los símbolos patrios y en los ejércitos en campaña.

Sin embargo, ante la nueva reunión de un Congreso, tanto la expectativa como la  incertidumbre asomaron nuevamente entre los diputados. ¿Sería posible declarar la independencia? ¿Sería deseable dotarse de una constitución?

1815 había sido un año de derrotas patriotas en toda América. El territorio del ex virreinato permanecía dividido, débil  y amenazado. Ni la Banda Oriental ni el Litoral enviaron diputados  al  Congreso de Tucumán por haber fracasado las negociaciones con Buenos Aires. La segunda invasión portuguesa al territorio del actual Uruguay comenzaría en agosto de 1816. Paraguay ya se gobernaba en forma autónoma.

Grandes desafíos se presentaban ante los congresales.

Los desafíos y las realizaciones del Congreso de 1816

El Congreso inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816 con una serie de ceremonias y cierta pompa.  En la Casa se estableció un lugar denominado “la barra” para la concurrencia, y se dispuso que algunas de las sesiones serían reservadas y otras públicas para afirmar la legitimidad del Congreso. El pueblo de Tucumán presenció con plena asiduidad las sesiones y el 26 de marzo se incorporó un nuevo diputado por esta ciudad: José Eusebio Colombres.

El primer objetivo del Congreso fue afianzar su autoridad entre los pueblos. Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado Director Supremo de las Provincias Unidas, quien antes de viajar a Buenos Aires, se encontró con San Martín en Córdoba donde discutieron el plan de campaña a Chile y a Perú. El Ejército Auxiliar del Perú, nuevamente al mando de Belgrano, jugó también un rol central en este plan. El segundo objetivo fue Declarar la Independencia, el 9 de julio de 1816. De los 33 diputados que integraron el Congreso, 29 fueron los firmantes del Acta. Los demás se hallaban en distintas comisiones.

El tercer objetivo fue discutir la constitución. La primera forma de gobierno que entró en debate, en la sesión secreta del 6 de julio, fue la de la “monarquía inca”. Su impulsor fue Manuel Belgrano basándose en dos principios: debía ser una monarquía constitucional y sería encabezada por algún descendiente inca. Esta propuesta suscitó intensos debates: monarquía o república.

La Constitución de 1819, dictada por el Congreso ahora instalado en Buenos Aires, optó por un régimen mixto basado en una soberanía indivisible, sin expedirse sobre la organización interna de las provincias. En 1820 el poder central no pudo sobrevivir a este desenlace y cae; el Congreso se disuelve. Comienza entonces otra historia: se había ganado la Independencia, la organización nacional recorrería otros caminos más largos.

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