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3. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

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Un lugar que nos permite conocer la crisis monárquica, la Revolución y la guerra vinculada a la independencia.

La crisis de la monarquía y los movimientos  juntistas americanos

Napoleón invade España y en 1808, el rey Carlos IV y su hijo Fernando VII son tomados prisioneros. América asiste perpleja a las “abdicaciones de Bayona”. Por ese nombre, se conocieron las sucesivas renuncias de los reyes españoles, quedando el trono español en manos de José Bonaparte (hermano de Napoleón).

En un espacio donde aún no existían las naciones, los habitantes hispanoamericanos se vieron enfrentados ante un problema de legitimidad: ¿Cómo, quién y cuándo reemplazar a la autoridad del rey en cautiverio? ¿Cuál sería la extensión territorial de esta nueva autoridad?

Ante la incertidumbre del rumbo político de la metrópoli que esta situación planteaba, se extendió la idea de que los integrantes de una sociedad, individuos o pueblos, debían libremente expresar su “consentimiento” para fundar una nueva autoridad política.

La común respuesta a la acefalía fue la formación de juntas en ambas orillas del Atlántico. Esta respuesta encontró en los pueblos a los sujetos políticos naturales para asumir el protagonismo en tiempos de crisis, y un lenguaje común en el nuevo derecho natural y de gentes.

Los americanos se basaron en estos argumentos jurídicos para negarse a acatar a las autoridades de España, en caso de que ellos no participaran en la elección de la autoridad que supliría a la del rey. De esta crisis surgieron nuevas ideas que no tardarían en identificarse con las de revolución.

La Revolución de Mayo y sus dilemas.

La crisis del orden colonial en el Río de la Plata se produjo al arribar a Buenos Aires las noticias de una posible pérdida total de España en manos de las tropas francesas.

A mediados de mayo de 1810, se difundieron las nuevas oficiales que anunciaban el traspaso de la autoridad de la Junta Suprema Central a un Consejo de Regencia y el asedio francés a Cádiz. Esto dio lugar a cambios fundamentales: la conformación de la Primera Junta, el inicio de un gobierno propio y la creación de un nuevo centro de poder político criollo en el Virreinato.

La Regencia, consciente de su fragilidad, convocó a Cortes Generales en España. Sin embargo, otorgó a los territorios americanos una representación muy minoritaria con respecto a la de los españoles, por lo cual la Junta se negó a enviar diputados.

Esto provocó una división en América entre un bloque leal a la Corona que aceptó enviar diputados a las Cortes de Cádiz y un bloque insurgente que siguió el camino de la autonomía, sin que esto significara aún declarar la independencia.

En ese contexto, los realistas se opusieron a la conformación de la Primera Junta en Montevideo, en Paraguay y en parte del Alto Perú. La guerra comenzaría.

La guerra y sus escenarios

La causa de la revolución en el ex Virreinato produjo una fractura en la sociedad. La adhesión al movimiento no fue unánime ni inmediata. Las llamadas “Guerras de Independencia” comenzaron como un enfrentamiento ente quienes apoyaban y quienes se oponían a los nuevos gobiernos criollos.

La guerra se desarrollaría con intensidad en el Norte y en la Banda Oriental. Tras el primer triunfo de Suipacha en el Alto Perú, en diciembre de 1810, el ejército patriota fue derrotado en Huaqui, en julio de 1811. Manuel Belgrano fue nombrado jefe del Ejército del  Norte en 1812 y obtuvo un importante triunfo en el llamado “Campos de las Carreras” de Tucumán, el 24 de septiembre de ese año y el siguiente en Salta. Sin embargo, el  Alto Perú quedó en manos realistas después de varias derrotas del Ejército en los años siguientes en  Vilcapugio, Ayohuma y Sipe Sipe.

En adelante, el Norte será escenario de una guerra defensiva, sobre todo en Salta al mando de Martín Manuel de Güemes y sus gauchos. En enero de 1814, el gobierno central reemplaza a Belgrano por San Martín en el mando del Ejército del Norte.

En el frente oriental, además de los conflictos entre patriotas y realistas, se generaron las disputas por la definición del rol de los pueblos en la futura organización política. Gervasio Artigas, líder oriental del ejército patriota, defendía posiciones confederales frente a las centralistas de un sector importante de la dirigencia de Buenos Aires. Estos se enfrentarán también con las armas.

Durante estos años fue clave el rol de Bernabé Aráoz, quien dispuso de una alta capacidad de movilización de hombres en la campaña tucumana. Tuvo una participación decisiva reclutando milicias voluntarias para el Ejército del Norte y convenció a Belgrano para dar batalla en Tucumán. Luego tendría una importante actuación en tiempos del Congreso de Tucumán al ofrecer su casa para las reuniones preparativas.

En 1814, Tucumán adquirió el estatuto de Provincia-Intendencia, gracias al desempeño de sus habitantes durante la Batalla de Tucumán, y debido a la importante defensiva que había adquirido la ciudad. Es decir, Tucumán se independiza de Salta, y se convierte en capital de una nueva Provincia que tiene bajo su dependencia a Santiago del Estero y a Catamarca. Nuevas tensiones surgirán en el futuro de ese reagrupamiento territorial.

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